Experiencia Pan de Azúcar
13 Jun 2011

Experiencia Pan de Azúcar

[div id=”lectura”] ¿Puede la relación comúnmente tensa

13 Jun 2011

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¿Puede la relación comúnmente tensa entre naturaleza, cultura y economía repensarse de manera de lograr su combinación en suma positiva?

¿Es pertinente construir un escenario de trabajo desde la reflexión acerca de las transformaciones globales recientes de la experiencia turística?

¿Puede abrirse un nuevo paisaje al público y a la vez mantenerse el mito de lo inexplorado y agreste?

¿Puede el turismo aventura, con toda su carga de energía, ser un turismo ambientalmente sustentable?

¿Es posible aprovechar las especificidades paisajísticas, históricas y sociales de la microrregión del Pan de Azúcar para crear un destino turístico más complejo?

¿Es verosímil transformar el primer parque eco turístico del país en el laboratorio natural para desarrollar estos conceptos?

La viabilidad y pertinencia de un nuevo turismo, del vagabundo romántico al explorador consciente contemporáneo. (Las transformaciones del turismo como fenómeno social, del turismo moderno al contemporáneo.)

Si bien la historia de la humanidad se encuentra vinculada desde la antigüedad a la de los desplazamientos geográficos, recién en la segunda mitad del siglo XIX se puede hablar de turismo como fenómeno social. El afán de descubrimiento o de intercambio económico vinculado a los primeros viajes, cambiará allí por el afán de ocio propiamente dicho. Esta modificación se asocia generalmente a la llamada doble revolución burguesa, combinación de los procesos históricos de la Revolución Francesa y la Revolución Industrial. Casi todos los estudiosos del turismo coinciden en remarcar como fundamental en esta época la figura de Thomas Cook, quien fuera el artífice de la transición del turismo romántico a la economía turística, mediante la invención de conceptos como la travel agency, el all inclusive y el billete around the world. Fue el primero en relacionar los avances primitivos de los sistemas de comunicación decimonónicos, en especial el ferrocarril, con una nueva sensibilidad del viaje como simple actividad de ocio. A partir de estos sucesos, que marcan el nacimiento del turismo moderno, este se desarrollo con inusual voracidad, consumiendo los grandes atractivos culturales de la Europa Central. Fue hasta unas décadas después, si bien tenía ya algunos antecedentes, que tomaría fuerza el turismo de sol y playa, destinado a transformarse en la modalidad hegemónica durante el próximo siglo. En el período de entreguerras se establecieron las bases para el surgimiento del turismo de masas, ya que las clases menos acomodadas comenzaron a viajar, gracias a la remuneración de las vacaciones, el inicio del uso del automóvil y la creación del llamado turismo social, tanto en Alemania como en Italia. Con la caída de los mercados mundiales de comienzos de la década del treinta y el posterior advenimiento del segundo conflicto mundial, el turismo de veraneo sufriría una corta recesión y enlentecimiento. Sin embargo, con posterioridad a la Segunda Guerra Mundial, dicho turismo, ya asentado y en expansión, recobró dinamismo abandonando la imagen modélica del espacio del glamour europeo para dirigirse a terrenos de la modernidad triunfante, conservando sin embargo, un cierto carácter urbano, fruto de las ideas higienistas vigentes en la época. Durante las siguientes décadas el turismo se generalizó, abandonando su carácter de elite, para incluir a clases de menor poder adquisitivo marcando el surgimiento del turismo de masas y, en los años sesenta, de los primeros tour-operadores complejos. Desde esa época, el modelo fordista de turismo, compuesto por sea, sun and sand no ha parado de crecer abrumadoramente, incluyendo descaradamente una tercer “s”, la de sex.

Una nueva sensibilidad hacia la naturaleza y el paisaje, la historia y los patrimonios intangibles: el surgimiento del “turismo de la experiencia”

A comienzos del siglo veintiuno las lógicas del turismo de sol y playa continúan cambiando, acompañando en parte, como lo hicieran en el pasado, las tendencias del turismo en general. La agilidad de los medios de transporte masivos, y generalización del acceso a estos, la revalorización de las culturas y paisajes no hegemónicos, son algunos de entre la infinidad de cambios culturales que han contribuido a generar un claro desplazamiento de intereses. Los destinos turísticos globales se vuelven más y más exóticos cada día, al tiempo que se trasladan hacia el ecuador, volviéndose a su vez, más y más tropicales. Sin embargo este crecimiento, a costa de la depredación de los sitios de mayor valor ambiental y paisajístico del planeta, ha revelado recientemente su insostenibilidad, tanto medioambiental como social. Pero ni la conciencia de la finitud de los recursos naturales y paisajísticos a ser explotados, ni la emergencia de los cambios planetarios como el calentamiento global y la crisis energética, han sido las razones directas del cuestionamiento de este modelo por los prestadores, sino un cambio más profundo, asociado a la demanda y no a la oferta. Este cambio es el surgimiento del llamado “consumo inteligente”, que comienza a requerir productos a medida, de gran especificidad. La innovación en la industria turística comienza a transitar los caminos de la búsqueda de autenticidad y la hibridación de productos turísticos anteriores para construir una nueva oferta, dando origen a un cambio de paradigma, el denominado “turismo de la experiencia”

A diferencia del turista de la etapa anterior, el nuevo turista experiencial no acepta los paquetes genéricos (visitas, excursiones) organizados por los tour operadores. Por el contrario, pasa de ser comprador para ser el creador del producto, determinando las lógicas y criterios para construirlo.

Algunas claves para entender este nuevo perfil del turismo están dadas por el análisis del comportamiento de sus usuarios: una actitud más respetuosa del medio natural, más interesada por la relación con las comunidades locales, en especial sus costumbres y sus patrimonios intangibles, la presencia central en la elección de los escenarios de una componente vinculada a los paisajes rústicos y una posición activa en cuanto a la aproximación a los lugares y sus actividades.

En este sentido, además del turismo social, histórico o antropológico, el turismo de aventura, entendido de manera amplia ha pasado a primer plano a nivel global. Este incluye la experiencia de lo remoto, lo agreste, pero, sobre todo, la práctica de actividades vinculadas al llamado “deporte aventura”. El anteproyecto del presente parque surge entonces como el espacio natural para la exploración de estos conceptos. Son estas condicionantes antes relatadas las que se utilizarán como guía conceptual para el desarrollo del anteproyecto, entendiendo que operan de manera general sobre el caso.

Una estrategia conceptual de trabajo: la gestión en el tiempo y la manufactura del paisaje

El paisaje es cambiante en el tiempo y este es uno de sus atributos más destacables. Los cambios ocurren a velocidades distintas. El hombre forma parte del paisaje y lo modifica mediante su gestión. En el paisaje interviene el factor de lo imprevisible, su proyecto debe dar lugar a afrontar lo inesperado. Así, este parque intenta plantear estrategias de regeneración, pensar la superposición de un nuevo parque con nuevas especies vegetales sobre el parque existente. Estos procesos implican una superposición en el tiempo, no una sobreposición en el espacio. Implican la conformación de un espacio que se vaya transformado de acuerdo a la incorporación, sustitución y recambio de las distintas especies arbóreas y arbustivas, de acuerdo a sus tiempos de nacimiento, crecimiento y muerte. Intenta además incorporar fuertemente a los visitantes y a los pobladores de la zona en estos procesos de transformación, mediante su protagonismo o colaboración en la construcción de paisajes. Finalmente pretende dar lugar a la aparición del azar en el desarrollo de estos procesos, minimizando el forzar o eliminar permanencias vegetales. Estas cuestiones: lo colaborativo socialmente, lo azaroso o inesperado y lo procesual conforman una de las claves conceptuales de trabajo desde lo disciplinar.

Asimismo, es ya hoy una obviedad hablar de la nueva condición natural-artificial del paisaje contemporáneo, y de su modelabilidad topográfica, incluso en condiciones de respeto a ciertas matrices paisajísticas de base, que se entienden específicas de determinadas regiones. En este contexto, el paisaje como objeto pasible de ser manufacturado, y no simple ámbito de soporte de la arquitectura, parece una de las posibilidades más sugerentes para la presente mixtura de actividades. Esta modelabilidad constituye la segunda clave conceptual. Se intentará entonces combinar ambas claves, intercalando su preeminencia en los distintos sectores del parque, de manera de articular espacios con distintas imágenes, que den variedad y atractivo.

La exacerbación del parque eco turístico silvestre

La estrategia paisajística general apunta a la generación de cierto talante que se relacione con facilidad con el carácter de espacio vinculado a la aventura. Para ello es fundamental la recreación de lo inexplorado, la exacerbación del carácter agreste del sitio, e incluso el trabajo sobre la difuminación de sus límites visibles. El visitante debe sentir la sensación de encontrarse en un lugar de grandes dimensiones, prácticamente intocado por el hombre, salvo por las instalaciones de deporte y servicios.

A este respecto, la estrategia debe contemplar dos variantes que se derivan de las diferentes condiciones del predio, una en la parte baja, digamos en el primer tercio, y otra en la parte media y alta.

En la primera, la vegetación arbórea fundamental existente en la actualidad está plantada de manera regular. La propuesta plantea la infiltración de estas áreas y el poblamiento de los perímetros del parque con otras especies, en especial especies nativas, plantadas de manera irregular, de manera de recrear y potenciar la sensación de vegetación de crecimiento silvestre. Las especies se distribuyen en virtud de la potenciación de determinadas vistas y la generación de ciertos ámbitos controlados.

Para la parte media y alta del parque se sugieren cuatro operaciones de forestación y paisaje: una primera compuesta simplemente por el completamiento de sectores cuya vegetación baja ha sido dañada por los trabajos de construcción de senderos e instalación de infraestructuras. La segunda consiste en la implantación puntual (individuos contados) de especies más llamativas, en especial palmeras y especies de gran porte, que acentúen el carácter agreste y de quebrada del lugar las primeras y sirvan como referencia a distancia las segundas.

La tercera operación consiste en la inclusión de jardines de tunas, que contribuyan a dar diversidad y expresar la condición salvaje del entorno. La cuarta está constituida por la forestación del camino de acceso a la parte alta, como forma de materializarlo desde la parte alta.

Los clusters de actividad enclavados en el paisaje, los amplificadores y las operaciones generales de soporte.

La operación material está discriminada en tres grandes partes: una primera, de mayor peso programático, que se articula en base a dos clusters de edificios, cada uno de los cuales posee un edificio principal de cierta “marca”; una segunda, compuesta por los amplificadores de paisaje u objets trouvés; y una tercera, articulada en base a operaciones generales que construyen el soporte paisajístico de todo el parque, algunas de las cuales tienen que ver con soluciones sectoriales a los temas del agua de drenaje, los desechos, la conectividad, etc.

El primer cluster de actividad estará compuesto por varias intervenciones paisajísticas,  que se articulan en torno al llamado . Este constituye el elemento referencial del parque, en cuanto a su posición con los elementos naturales, históricos y experienciales. En él se conjugarán las actividades de recepción e información, administrativas, de apoyo al visitante, de información, educación y extensión. Asimismo, constituye el portal de acceso, tanto al área de prados y topografías, como al área de actividades de aventura. Su materialidad es voluntariamente de una estética mestiza, híbrida, que utiliza el camuflaje pero no la desaparición. Un edificio que genera paisaje, ni se posa ni se oculta en él. El segundo cluster de actividad está compuesto por un edificio principal y una serie de enclaves secundarios de alojamiento.

Los Amplificadores de paisaje son elementos que se encontrarán dispersos en la ladera escarpada del Cerro Pan de Azúcar y que tendrán como objetivo concentrar la experiencia de los diferentes paisajes disponibles, tanto visuales como auditivos, olfativos, táctiles y sonoros. Para ello se piensa en la construcción de distintos dispositivos arquitectónico-paisajísticos.

Los más arquitectónicos de ellos son los amplificadores visuales, que están compuestos por los diferentes refugios-miradores. Cada uno de ellos tomará un formato diferente de acuerdo al micropaisaje en donde se inserten, incluyendo siempre un espacio de observación y un refugio. Encontraremos así los amplificadores: tipo puente, tipo torre, tipo liana, tipo patio, tipo túnel, tipo balcón, etc.

Las Cajas de lluvia o pozos índigos son la versión evolucionada de los pozos azules, constituyen a la vez amplificadores auditivos y táctiles. Están formados por diferentes perforaciones entre las rocas graníticas del Pan de Azúcar, terminadas interiormente en añil profundo, y conectadas por hilos de agua de lluvia y manantial. En ellas el visitante podrá tomar baños de inmersión y a la vez escuchar el rumor del agua corriendo de uno a otro de los receptáculos.

Los Atrapanieblas son estructuras de malla microperforada que procuran contener las nieblas matinales que se acumulan en la falda del cerro, de manera de generar paisajes variables, efímeros, que sorprendan al visitante en las primeras horas de la mañana, amplificando táctilmente la floresta.

Los Jardines aromatizadores son amplificadores olfativos y consisten en pequeños bolsones de descanso, estructurados dentro de masas de vegetación que poseen características profundamente aromáticas, durante su floración o fructificación. Cada uno de ellos deberá combinar varias especies, tanto arbóreas como arbustivas, incluyendo hierbas aromáticas, de manera de lograr una combinación persistente y de variación a lo largo del año.

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